El candidato en las primarias presidenciales demócratas de 2020 Andrew Yang, en campaña hasta la primaria de Nueva Hampshire que se celebró ayer, y segundo asiático de la historia de Estados Unidos, junto con Patsy Mink.

La campaña del empresario asiático Andrew Yang en las primarias demócratas de 2020 es una de las más interesantes de estas elecciones. Sin experiencia previa en política, en una carrera repleta de senadores, congresistas, alcaldes y hasta un ex vicepresidente, consiguió clasificarse para la mayoría de debates, obtuvo una recaudación millonaria y unos seguidores leales y comprometidos (su Yang Gang). La candidatura de Yang es digna de estudio, pero (a pesar de lo que se pueda pensar) no es la primera de un asiático en las primarias presidenciales del partido Demócrata. Ese título lo obstenta Patsy Mink, cuya apasionante historia  narra el capítulo “Paz en Vietnam” del libro Soñar a destiempo, y que hoy me gustaría recordar.

Patsy Mink, la congresista de origen japonés que hizo historia

El 12 de enero de 1972, hace  48 años, la congresista de ascendencia japonesa Patsy Mink hizo historia al anunciar una campaña presidencial con una serie de discursos en el estado de Oregón, en cuya primaria se presentaba. Con ello, se convertía en la primera persona no-blanca en unas primarias presidenciales de Estados Unidos, y la primera mujer en las primarias presidenciales del partido Demócrata. Los dos títulos los comparte con la congresista negra Shirley Chisholm, quien también organizó una campaña presidencial en 1972.

La congresista Patsy Mink, candidata en las primarias presidenciales demócratas de 1972.

De origen japonés, su abuelo materno llegó a Hawái para trabajar en una plantación de caña de azúcar, como una de las 300.000 personas de origen asiático que migraron a Hawái de 1850 a 1920.  Allí nació Patsy Mink, quien era solo una niña cuando se produjo el ataque de Pearl Harbor y la consiguiente discriminación hacia la población de origen japonés en Hawái y en todo Estados Unidos.

Patsy Mink fue rechaza para ingresar en la escuela de medicina por ser mujer, fue admitida como “extranjera”, en la facultada de derecho de la Universidad de Chicago aunque era estadounidense, y tuvo que abrir su propio despacho de abogados porque ninguna firma quería contratar a una abogada.

Su llegada al Congreso en 1964, la primer mujer no-blanca de la Cámara de Representantes, fue un paso más en su carrera por la defensa de los derechos civiles y de las mujeres. Su campaña presidencial de 1972, que pretendía dar visibilidad a la oposición hacia la guerra de Vietnam en la sociedad estadounidense, es histórica.

De Patsy Mink a Andrew Yang en 2020

Desde que Patsy Mink y Shirley Chisholm emprendiesen sus campañas presidenciales en 1972, al menos una persona de una minoría racial, especialmente afroamericanos (pero también, latinos) ha sido candidato en todas las primarias presidenciales hasta hoy. Estoy incluye campañas pioneras como la del hijo de migrantes mexicanos, Ben Fernández, quienes llegaron al medio-oeste para recolectar remolacha y vivieron en la pobreza. Su vida también se narra en Soñar a destiempo.

Candidatos afroamericanos como Jesse Jackson, Isabell Masters, Douglas Wilder, Alan Keyes, Carol Moseley Braun y Barack Obama, presentaron campañas presidenciales, algunos por el partido Demócrata y otros por el Republicano, desde los 80 hasta la victoria de Obama.

Sin embargo, la campaña de Andrew Yang es importante, porque desde Patsy Mink, no había habido un asiático-americano que fuese candidato. Andrew Yang es el primer hombre de origen asiático, la primera persona de origen taiwanés, y el segundo asiático (junto con Patsy Mink) que emprende una campaña a la presidencia de Estados Unidos.

Y es mucho más. La campaña de Andrew Yang es histórica porque consiguió formar parte del grupo de los candidatos principales de 2020, aunque no tenía experiencia en la política ni era conocido. Logró clasificarse para participar en la mayoría de debates televisados, aunque otros candidatos con experiencia política (entre ellos, senadores, congresistas y hasta el alcalde de Nueva York Bill de Blasio) no pudieron. Recaudó más de 30 millones de dólares y se hizo con un electorado multirracial y multi-estatal, que tanto enorgullecía a asiáticos como a los que admiraban su plan de implantar una renta básica universal.

La Yang Gang pide a Andrew Yang ser alcalde de Nueva York

En Los Ángeles asistí a un acto de campaña de Andrew Yang en Pershing Square, en el downtown de Los Ángeles, y me impresionó la pasión de sus seguidores, algo que no se palpaba de forma tan clara en los actos de Beto O´Rourke, Kamala Harris y Julián Castro, a quienes también vi en Los Ángeles. Ayer, la Yang Gang de Andrew Yang le pedía que vuelva a ser candidato presidencial en 2028 (para dejar a un demógrata gobernar dos mandatos) e, incluso, que fuese candidato a la alcaldía de Nueva York, cuyas elecciones se celebran en 2021.

Sin duda, Andrew Yang representa a aquellos que se atrevieron a soñar a destiempo y, recordemos, como demostró Barack Obama, que solo intentando aquello que parece osado, puede llegarse a cambiar la historia. Si te interesa conocer las vidas y campañas de los afroamericanos, latinos y una mujer asiática que quisieron ser presidentes de Estados Unidos, no te pierdas Soñar a destiempo. Candidatos a la presidencia de Estados Unidos que allanaron el camino a Obama, publicado por Editorial UOC.

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