¿Bernie Sanders 2020? Miremos a las primarias de 2016, pero las republicanas

Bernie Sanders. AFGE [CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)]
Es fácil pretender predecir a posteriori. Los que piensan que Bernie Sanders debería haber ganado las primarias demócratas de 2016 contra Hillary Clinton insisten en que sabían que él era el único que podría haber vencido a Donald Trump en noviembre. No es esa ninguna afirmación sin sentido y se ha escrito mucho sobre ello. Hoy mi intención no es continuar ese trabajo, sino centrarme en 2020.

Estados Unidos elegirá a su presidente el martes 3 de noviembre del 2020. El jefe de Estado y de Gobierno actual, del partido Republicano, se presenta a la reelección y, como ocurre en la mayoría de comicios, en el partido contrario por el que no compite el presidente o vicepresidente en activo, el Demócrata, un amplio número de candidatos se prepara para participar en primarias e intentar convertirse en el candidato que se enfrente a su oponente republicano, seguramente Donald Trump.

El senador por Vermont Bernie Sanders, uno de la casi veintena de aspirantes en primarias demócratas, acaba de entrar a la carrera y lo hace con apariencia de front-runner (favorito), algo que cuatro años antes, al inicio de su campaña, nadie hubiese predicho. Entonces, como el léxico de las historias conocidas como de carreras de caballos decía, Bernie Sanders era un dark-horse, o un long-shot, es decir, un candidato con muy pocas posibilidades de ganar. Sus buenos resultados y el entusiasmo que despertó llegaron como una sorpresa y, cuando de forma repentina, los votantes comenzar a sentir the bern, empezó a recaudar dinero y ganar primarias, y obtuvo la victoria en 23 estados y el 43% de delegados comprometidos para la Convención Nacional del partido.

Las primarias demócratas de 2016 no se asemejan en nada a las de 2020: entonces los candidatos se contaban con los dedos de una mano y Hillary Clinton parecía invencible. Este año, el panorama demócrata se parece más al republicano de 2016: hay múltiples senadores y senadoras, algunos con experiencia y conocidos, otros pertenecientes a minorías y, en esta ocasión, un récord de al menos seis mujeres.

¿Por qué mirar entonces a las primarias demócratas de 2016 para entender las de 2020? Mejor miremos al partido opuesto: las primarias republicanas de 2016. Entonces sí, la situación no es tan distinta y, como ocurrió en el lado republicano, en el que un hombre de negocios, incorrecto y sin experiencia política dio la sorpresa y derrotó hasta a un Bush, en el contexto demócrata actual, una posible victoria de Bernie Sanders no parece tan sencilla como algunos plantean. No porque no la quieran (o queramos) sino porque, como explica Bartels (1988), las primarias son procesos dinámicos en los que los candidatos van superando etapas, cuyos resultados influyen en las fases posteriores, y en los que algunos candidatos pueden conseguir momentum y otros perderlo. Es decir, en los que el desenlace final no es tan fácil de adivinar.

En conclusión: Bernie Sanders es, a 24 de febrero de 2019, justo un año antes de que comiencen las primarias con el caucus de Iowa y la primaria de Nueva Hampshire, uno de los favoritos. Tiene una campaña bien organizada, fruto de no haber abandonado nunca del todo la de 2016, y mantiene un entusiasmo entre el electorado más joven que parece forzará a otros candidatos en primarias a reconocer posiciones más progresistas. Sin embargo, todos los aspirantes no han anunciado aún sus candidaturas, aún no se ha celebrado ningún debate televisado (solo en 2019, se esperan seis) y, es fácil predecir a posteriori pero, no tanto, un año antes. Para que Bernie Sanders se convierta en el candidato Demócrata y venza a Donald Trump debe ser consciente de que el reto es arduo y aún nada está escrito. Aunque en cuatro años digamos lo contrario.

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